El único uruguayo en la nieve: la historia que rompió 28 años de ausencia olímpica

Hay historias que combinan dos mundos que parecen no tener nada que ver entre sí, y que juntos terminan siendo más fuertes de lo que cualquiera de los dos sería por separado.

Nicolás Pirozzi nació hace 24 años en Santiago de Chile, hijo de padre chileno y madre uruguaya. Vive y entrena en Chile, en la montaña de La Parva, pero cuando bajó a la nieve en los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026, lo hizo representando a Uruguay. Y no fue un dato menor: el país no lograba clasificar a unos Juegos de Invierno desde Nagano 1998, hace 28 años.

Pirozzi compitió en slalom y slalom gigante, convirtiéndose en el primer uruguayo en disputar ambas disciplinas en una misma edición olímpica. En la ceremonia inaugural fue él quien llevó la bandera celeste, porque era el único atleta de su país presente en la Villa Olímpica.

Una rutina que combina la nieve con el código

Lo que hace especial esta historia no es solo la hazaña deportiva, sino cómo llegó hasta ahí. Pirozzi no es un esquiador de tiempo completo: es también fundador de startups tecnológicas.

Su día en la previa a los Juegos empezaba a las 6 de la mañana, con calentamiento y cuatro horas de esquí en la montaña. Después bajaba, revisaba material, y a media mañana ya estaba conectado trabajando en sus proyectos. Programaba y atendía reuniones con socios hasta la tarde, y cerraba el día con gimnasio, preparación física y análisis de video junto a su entrenador.

Esa doble exigencia no surgió de un día para el otro. Durante la pandemia, aprovechó un semestre libre para entrenar a fondo (fue su mejor temporada deportiva, se coronó campeón sudamericano) y, en paralelo, lanzó su primer proyecto propio como programador. Sus padres, que no conocían el nivel que había alcanzado en tecnología, en un principio no apoyaron que dejara la universidad; llegaron a un acuerdo: podía dejarla si conseguía un trabajo formal en el rubro. Se tomó el tiempo necesario para perfeccionarse y, finalmente, entró a trabajar como programador en una startup.

Por qué esta historia inspira

La historia de Pirozzi no habla de elegir entre una pasión y otra, sino de sostener las dos al mismo tiempo, con la disciplina que exige cada una. Representar a un país entero —sin nieve propia, como bromea él— y ser la única bandera en la ceremonia inaugural es una responsabilidad enorme para alguien de 24 años. Pero también es un símbolo: no hace falta encajar en el molde tradicional del deportista olímpico para dejar una marca en la historia de tu país.

Su llegada a Milano-Cortina 2026 no solo fue un hito personal. Fue el regreso de Uruguay a una competencia de la que había estado ausente por casi tres décadas, y una muestra de que los caminos menos esperados —entre montañas sin nieve local y pantallas de código— también pueden llevar a lo más alto.


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Soy Pablo Pena, comunicador visual y creador de contenidos digitales. En Buenas Noticias, me dedico a contar historias positivas y noticias de impacto humano, con un enfoque en la veracidad de las fuentes, el contexto y una mirada constructiva de la actualidad.

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