Ciencia, salud, medioambiente, educación y nuevas formas de cuidar a las personas muestran que no todo son malas noticias. Estas son algunas historias que vale la pena conocer.
Vivimos rodeados de noticias sobre guerras, violencia, crisis económicas, desastres ambientales y conflictos políticos. Las malas noticias suelen ocupar los titulares y dominar las redes sociales.
Pero hay otra parte de la realidad que muchas veces recibe mucha menos atención.
Mientras ocurren los problemas que vemos todos los días, investigadores desarrollan nuevas tecnologías, ciudades recuperan espacios verdes, se encuentran nuevas formas de cuidar a las personas y distintos países impulsan cambios que hace algunos años parecían imposibles.
Estas son algunas historias que muestran que también hay avances, innovación y decisiones que pueden hacer del mundo un lugar mejor.
Un hombre volvió a abrazar a su familia después de perder sus brazos
Una de las historias más extraordinarias es la de Félix Gretarsson, un islandés que perdió ambos brazos en un accidente laboral en 1998.
Después de 23 años sin sus extremidades superiores, en enero de 2021 se convirtió en el primer hombre en recibir un trasplante bilateral de brazos y hombros.
La compleja intervención se realizó en Lyon, Francia, y permitió conectar huesos, articulaciones, arterias, venas, nervios, músculos y tendones del donante.
La recuperación fue larga y requirió una intensa rehabilitación. Pero la historia de Gretarsson se convirtió en un ejemplo de hasta dónde puede llegar la medicina reconstructiva y, sobre todo, de lo que puede significar recuperar una parte de la vida que parecía perdida.
Uno de los aspectos más emotivos de su recuperación fue precisamente poder volver a abrazar a sus seres queridos.
Montenegro reconoce el impacto de los dolores menstruales
En 2026, Montenegro aprobó una medida que reconoce una realidad que durante mucho tiempo fue ignorada en numerosos lugares: los dolores menstruales pueden llegar a ser incapacitantes.
La legislación contempla hasta dos días de licencia menstrual paga por mes para mujeres diagnosticadas con dismenorrea secundaria, convirtiendo a Montenegro en el primer país de los Balcanes en adoptar una medida de este tipo.
Más allá del debate que pueda generar una legislación de estas características, la decisión pone sobre la mesa una cuestión importante: las condiciones de salud que afectan a millones de personas también deben ser consideradas dentro del ámbito laboral.
Escocia hizo gratuitos los productos menstruales
Otra transformación relacionada con la salud menstrual ocurrió en Escocia.
El país se convirtió en el primero del mundo en establecer legalmente el acceso gratuito universal a productos menstruales como tampones y toallas sanitarias. La legislación fue aprobada originalmente en 2020 y posteriormente se implementó mediante una red de puntos de acceso gratuitos.
La iniciativa busca combatir la denominada pobreza menstrual, una situación que puede afectar la educación, el trabajo y la vida cotidiana de quienes no pueden acceder regularmente a estos productos.
No se trata solamente de entregar un producto: también significa reconocer que la menstruación forma parte de la vida cotidiana y que el acceso a elementos básicos de higiene puede ser una cuestión de igualdad.
Una científica argentina trabaja en un gel para reparar el corazón
Desde Argentina llega otra historia vinculada directamente con la ciencia.
Pilar Ferrer, licenciada en Ciencias Biológicas de la Universidad Favaloro y becaria doctoral del IMETTyB-CONICET, forma parte del Laboratorio de Medicina Regenerativa Cardiovascular.
El equipo trabaja en el desarrollo de un hidrogel bioactivo destinado al tejido cardíaco, con el objetivo de ayudar a reparar el corazón después de un infarto.
La investigación todavía se encuentra en una etapa de desarrollo y no significa que exista actualmente una terapia disponible para pacientes. Pero representa una línea de investigación especialmente interesante dentro de la medicina regenerativa.
El proyecto también recibió reconocimientos dentro del ámbito científico y de la innovación biotecnológica.
Es un buen ejemplo de algo que a veces se pierde entre las noticias del día: una investigación que comienza en un laboratorio puede terminar, con el tiempo, cambiando la vida de miles de personas.
The Ocean Cleanup superó los 50 millones de kilos de residuos retirados
En materia ambiental también existen avances concretos.
The Ocean Cleanup alcanzó en 2026 un hito significativo: más de 50 millones de kilogramos de residuos retirados de ríos y océanos mediante sus operaciones en distintos lugares del mundo. La propia organización confirmó que alcanzó esa cifra en marzo de 2026.
El proyecto combina sistemas destinados a retirar residuos que ya se encuentran en el océano con tecnologías para interceptar basura en los ríos antes de que llegue al mar.
No significa que el problema de la contaminación plástica esté resuelto. Ni mucho menos.
Pero 50 millones de kilos representan una cantidad concreta de residuos que ya no se encuentran contaminando esos ecosistemas.
Y ese tipo de resultados también merece ser contado.
Países Bajos creó una comunidad pensada para personas con demencia
En la localidad neerlandesa de Weesp funciona De Hogeweyk, un modelo de atención para personas con demencia que intenta alejarse de la imagen tradicional de una residencia geriátrica.
En lugar de organizar la vida alrededor de pasillos hospitalarios y habitaciones institucionales, el complejo está diseñado como una auténtica comunidad: viviendas, calles, plazas, espacios verdes, restaurantes, tiendas y otros lugares que forman parte de la vida cotidiana.
Las personas residentes reciben atención profesional, pero el entorno busca preservar su autonomía y permitir que desarrollen actividades lo más parecidas posible a una vida normal.
El concepto de Hogeweyk se ha convertido en una referencia internacional para repensar cómo se cuida a las personas con demencia.
La idea de fondo es sencilla y poderosa: una persona con demencia sigue siendo una persona, y no debería perder automáticamente su identidad, sus rutinas y su dignidad.
Barcelona está recuperando espacio para la naturaleza
Las ciudades también están comenzando a cambiar su relación con el asfalto.
En Barcelona y otros municipios se están desarrollando proyectos de renaturalización urbana que incluyen la retirada parcial de superficies asfaltadas, la incorporación de vegetación y la creación de sistemas que permiten gestionar mejor el agua de lluvia.
Uno de los objetivos es aumentar la permeabilidad del suelo para que el agua pueda infiltrarse en lugar de desplazarse rápidamente por superficies impermeables.
También se incorporan árboles, arbustos, espacios verdes y soluciones destinadas a favorecer la biodiversidad.
La lógica es cada vez más evidente: una ciudad no tiene por qué ser solamente cemento y vehículos.
También puede funcionar como un ecosistema.
Suecia está reconsiderando el exceso de pantallas en las escuelas
Durante años, Suecia fue considerada uno de los países más avanzados en digitalización educativa.
Ahora está revisando parte de ese modelo.
El país ha impulsado una mayor presencia de libros impresos, lectura y escritura a mano, especialmente en los primeros años de educación. Desde 2025, el currículo de educación preescolar dejó de exigir el uso de herramientas digitales y se reforzó el protagonismo de materiales analógicos.
El cambio no significa abandonar la tecnología.
La discusión es otra: cuándo una pantalla realmente mejora el aprendizaje y cuándo simplemente reemplaza herramientas que siguen siendo útiles.
La experiencia sueca abre un debate que probablemente también tenga que darse en otros países: digitalizar una escuela no necesariamente significa hacerla mejor.
Brasil desarrolla tecnología para ayudar a tratar heridas del pie diabético
La ciencia brasileña también trabaja en soluciones destinadas a problemas concretos.
Una de las investigaciones mencionadas en la publicación original está relacionada con el desarrollo de un dispositivo para acelerar la cicatrización de heridas en personas con diabetes.
La investigadora brasileña Suélia Rodrigues participa en el desarrollo de Rapha, una tecnología destinada al tratamiento del denominado pie diabético, una complicación que puede generar heridas de difícil cicatrización y, en casos graves, terminar en amputaciones.
Este tipo de investigaciones muestran una característica fundamental de la innovación médica: muchas veces no se trata de inventar algo espectacular, sino de encontrar una solución concreta para un problema que afecta diariamente a millones de personas.
Italia avanza hacia un circo sin animales, aunque el proceso todavía no terminó
Otra de las tendencias mencionadas en la publicación es el progresivo abandono del uso de animales en los circos italianos.
Italia aprobó años atrás medidas orientadas al superamiento progresivo del uso de animales en circos y espectáculos itinerantes, pero la aplicación del cambio ha sufrido retrasos y prórrogas.
Por eso, decir que Italia ya prohibió completamente los animales en los circos sería incorrecto.
Lo que sí existe es un proceso legislativo y social que apunta en esa dirección.
Es una diferencia importante: una buena noticia también debe ser una noticia rigurosa.
El Salvador y la cadena perpetua
En marzo de 2026, la Asamblea Legislativa salvadoreña aprobó una reforma constitucional que habilitó la prisión perpetua para determinados delitos graves, entre ellos homicidio, violación y terrorismo. La reforma posteriormente fue ratificada.
Y el 12 de septiembre de 2026, justamente hoy, se conoció la primera condena a prisión perpetua desde la reforma. Se trata de un hombre condenado por homicidio agravado y robo.
Es importante una aclaración: no es necesariamente una “buena noticia” en el mismo sentido que un avance médico, una política ambiental o una innovación científica. Es una decisión de política criminal que genera debate y que puede analizarse desde perspectivas muy diferentes.
Hay más realidad que la que aparece en los titulares
Todas estas historias tienen algo en común.
No solucionan los grandes problemas del planeta de un día para otro. Una operación médica no elimina las enfermedades. Retirar plástico no termina con la contaminación. Quitar asfalto no resuelve el cambio climático. Cambiar las escuelas no garantiza automáticamente mejores resultados.
Pero muestran algo que fácilmente olvidamos cuando consumimos noticias durante todo el día:
el mundo no solamente está empeorando. También está experimentando, investigando, corrigiendo errores, creando soluciones y buscando nuevas formas de vivir.
Quizás una de las razones por las que las malas noticias parecen ocuparlo todo sea que estamos permanentemente expuestos a ellas. Una guerra genera miles de titulares. Un conflicto puede convertirse en tendencia durante días. Una tragedia puede recorrer el mundo en cuestión de minutos.
Los avances silenciosos, en cambio, suelen ocurrir lejos de las cámaras.
Un laboratorio que trabaja durante años.
Un médico que desarrolla una nueva técnica.
Una ciudad que transforma una calle.
Una escuela que vuelve a utilizar libros.
Una organización que retira toneladas de basura.
Una comunidad que encuentra una manera más humana de cuidar a las personas mayores.
Son historias diferentes, pero tienen algo en común: representan movimiento.
Y en un mundo acostumbrado a preguntarse constantemente qué está funcionando mal, también vale la pena detenerse y preguntar:
¿Qué estamos haciendo bien?
Porque mientras las noticias negativas nos recuerdan los problemas que todavía tenemos que resolver, estas historias nos recuerdan que también tenemos la capacidad de resolverlos.


