Científicos y productores de Galicia transformaron restos de algas sin valor comercial en bioestimulantes de algas: un aliado del campo frente a la sequía, el calor y la salinidad.
El mar y la agricultura parecen mundos separados, pero un proyecto en el noroeste de España demostró que pueden trabajar juntos. Investigadores de Galicia convirtieron algas que la industria alimentaria descartaba en bioestimulantes, productos que ayudan a las plantas a soportar mejor la falta de agua, las altas temperaturas y el exceso de sal en el suelo.
Los resultados se presentaron el 22 de octubre en la Misión Biológica de Galicia, un centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Pontevedra. Fue el cierre de casi cuatro años de trabajo.
El Proyecto en Cifras
- Nombre: BIO_MARTERRA
- Producto: bioestimulantes de algas para uso agrícola
- Duración: casi cuatro años
- Presupuesto: unos 180.000 euros
- Cultivos probados: tomate, lechuga, pimiento, papa y vid
- Resultado: mejor tolerancia a la sequía, el calor y la salinidad
De Residuo a Recurso
La idea partió de Porto-Muiños, una empresa de Cerceda que procesa unas 400 toneladas de algas por año para consumo humano. Parte de ese material quedaba sin uso, igual que varias especies sin interés comercial. La pregunta fue simple: ¿y si esos restos pudieran ayudar a las plantas a enfrentar el cambio climático?
Para responderla se armó un equipo con la Universidad de Santiago de Compostela, el CSIC, la Fundación Empresa Universidad Gallega y productores agrícolas. El financiamiento llegó en su mayoría de fondos europeos de desarrollo rural, junto al gobierno español y la Xunta de Galicia.
Qué Son los Bioestimulantes de Algas
No son un fertilizante común. Un fertilizante aporta nutrientes; un bioestimulante activa procesos de la propia planta para que aproveche mejor lo que tiene y tolere situaciones de estrés, como una ola de calor o semanas sin lluvia.
Qué Encontraron los Investigadores
Los ensayos se hicieron en laboratorio, en invernaderos y en campos reales. Los cultivos tratados respondieron mejor frente a la sequía y el calor, y en invernadero también frente a la salinidad.
Además apareció un dato que no esperaban: en los viñedos, algunos extractos mostraron actividad contra el mildiu, un hongo que causa grandes pérdidas en la producción de uva. Los investigadores fueron prudentes y aclararon que todavía faltan ensayos de campo para confirmar cuánto sirve en la práctica.
Una Herramienta Más, No una Solución Mágica
Según los responsables, los productos están cerca de llegar al mercado, aunque falta medir su rendimiento a gran escala y lo que le costarían al productor. Las algas no reemplazan al riego ni anulan una sequía prolongada, pero pueden reducir parte del daño que sufren los cultivos en los momentos más duros.
Por Qué Importa en Uruguay
Para un país agrícola que ya vivió de cerca lo que significa una sequía, la idea tiene un atractivo especial: aprovechar algo que se tiraba para proteger lo que se siembra. Si los bioestimulantes de algas llegan a la región, podrían sumarse a las herramientas del productor para atravesar veranos secos. Es economía circular en su versión más concreta: del mar al campo. Es la misma lógica de cuidado de los recursos que aparece en otra buena noticia reciente: casi el 27% del planeta ya se conserva.
Preguntas Frecuentes
¿Qué son los bioestimulantes de algas?
Son productos hechos con extractos de algas marinas que activan las defensas naturales de las plantas y las ayudan a tolerar la sequía, el calor y la salinidad.
¿En qué cultivos se probaron?
En tomate, lechuga, pimiento, papa y vid, en laboratorio, invernaderos y campo abierto.
¿Ya se pueden comprar bioestimulantes de algas?
Todavía no. Están cerca de llegar al mercado, pero falta evaluar su rendimiento a gran escala y su costo.
¿Los bioestimulantes de algas reemplazan al riego?
No. Son una herramienta complementaria que reduce el daño en situaciones de estrés, pero no sustituyen el agua.

